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Hasta hace muy poco tiempo, en el campo del Síndrome de Déficit de Atención la única descripción y criterio estaba basado en la observación de varones que manifestaban hiperactividad. Esto significa que no había manera de entender el dolor de la experiencia y los efectos en las niñas, ya que éstas, en su mayoría, no muestran hiperactividad, sino todo lo contrario: docilidad, timidez, introversión y una marcada tendencia a ocultar o disimular sus padecimientos. Estas chicas suelen sufrir un nivel insoportable de ansiedad, depresión y bajo rendimiento escolar.
Como resultado de esto recién ha ido apareciendo la primera generación de “mujeres con déficit de atención”, que no fueron nunca diagnosticadas hasta su adultez. Estas mujeres son verdaderas pioneras que han luchado con denuedo a lo largo de sus vidas para ser comprendidas y aceptadas.
Muchos padres viendo las dificultades que han tenido sus hijas en adaptarse, padecieron miedos que, sin ninguna intención, fueron transmitidos a sus hijas erróneamente, haciéndolas sentir carentes de voluntad y hasta vergonzantes.
Las autoras de este libro son médicas psiquiatras y pediatras que en sus consultas vieron tantas niñas y padres sufriendo durante años hasta llegar a un diagnóstico, que se hicieron eco de las voces desesperadas de todos los que desean difundir los actuales conocimientos sobre Déficit Atencional y seguir investigando en este tema, en el que todavía falta avanzar mucho desde el equipo médico, psicológico, desde los padres, maestros, profesores y desde estas niñas, adolescentes y mujeres que, en la medida en que mas conozcan lo que les sucede, puedan aprender a manejarse y sacar provecho de los “dones” que poseen, absolutamente escondidos para ellas,,, por los condicionamientos y prejuicios con que todavía nos manejamos.
SIGNOS DE D.A. NO DIAGNOSTICADO O NO SOSPECHADO
POSIBLES SOLUCIONES
· Comprensión de sus luchas internas
· Atención y afecto para contenerlas en sus diarios bajones de autoestima
· Estimulación de su creatividad
· Reafirmación de sus aptitudes
· Estimulación apropiada
· Ayuda para organizarse y estructurarse
· Apoyo para expresar lo que siente
· Ayuda en las tareas escolares
TIPOS DE DÉFICIT DE ATENCIÓN
De los 3 tipos en que se divide que son: el tipo hiperactivo, el que combina hiperactividad con falta de atención y el predominantemente inatento, las chicas en su gran mayoría pertenecen a este último grupo y, si bien en los dos primeros los síntomas son similares a los de los varones, en este último es donde existen las mayores diferencias con los varones. Y es en este grupo donde las mujeres permanecen mas tiempo sin ser diagnosticadas, a veces hasta llegar a la juventud e incluso hasta su adultez.
Suelen ser niñas dulces, tranquilas, poco participativas en clase, tienen buena conducta y a menudo sus maestros y profesores dicen de ellas que si se esforzaran un poco más, serían capaces de mejorar mucho su rendimiento escolar. Su falta de confianza al momento de pasar a dar una lección o rendir una prueba, puede resultar en un impedimento para recordar lo que sabe, dejar trabajos sin concluir o hasta dejar la hoja en blanco. Este tipo de problemas, sin embargo, no se les presenta cuando están en familia o con amigos, dado que están mas relajadas.
En general todo les cuesta un poco mas que a otras chicas: adaptarse a nuevas situaciones les lleva tiempo y una vez que lo lograron, cualquier nuevo cambio que se produce, las desestabiliza, necesitan tiempo para readaptarse. Para ayudarlas en esto, un adulto de su entorno puede recordarles alguna situación del pasado que pudiera servirles para afrontar la nueva situación
Otra de sus características es su gran dificultad para organizarse: dado que para ello, es necesario poder priorizar las tareas y para ellas todo tiene la misma intensidad , no pudiendo discernir qué tiene mas urgencia o mas importancia.
En este tema puede resultar de gran utilidad que un adulto cercano (padres, maestro particular) pueda ayudarlas a fijar prioridades y tiempos para una actividad tal como: trabajos escolares, exámenes, proyectos, etc.
También resulta muy útil avisarles con anticipación cualquier cambio inminente , hasta los mas triviales, tales como: “en 15 minutos voy a ver con vos la tarea”, o “cuando termine el programa que estás viendo quiero hablar con vos” o “mañana a la tarde vamos a hacer juntos el nuevo horario de tareas”.
SISTEMA NERVIOSO HIPERSENSIBLE
Esto puede manifestarse en: una gran sensibilidad de su piel, que las lleva a quejarse de elásticos ajustados, cuellos ásperos, etiquetas que les molestan y, que, por otra parte las distraen de las tareas que requieren su atención.
Otra manifestación de esta hipersensibilidad física es la frecuente queja por dolores de cabeza y estómago, como así también enuresis (mojar la cama de noche) y orinar con mucha frecuencia. En estos casos no es conveniente retarlas ni castigarlas para no dañar aún mas su baja autoestima.
ALIMENTACIÓN
Este suele ser otro punto conflictivo para estas chicas, ya que comer es un acto inherentemente compulsivo para ellas y suele ser muy difícil de regular. O bien hay muy pocos alimentos que les gustan, o comen sin control en algunos momentos, o de lo contrario, se olvidan de comer si están concentradas en algo que les interesa. También es frecuente encontrar en sus placards, o en bolsas escondidas en su cuarto, bolsas vacías de galletitas, golosinas, latas vacías de comida, etc.
En la adolescencia pueden librar verdaderas batallas con la comida, para mantenerse esbeltas, llegando a extremos poco saludables.
La ansiedad oral es una característica muy notoria, por lo que no es infrecuente que se chupen el pulgar, se coman las uñas, o chupen ropa, como mangas, botones, cordones, etc. Esto alivia su sensación de inseguridad, vergüenza o ansiedad.
STRESS PSICOLÓGICO
Es realmente desmoralizador para estas chicas darse cuenta de que, no importa lo inteligentes que sean, no pueden lograr un buen control de sus sentimientos, reacciones y comportamientos.
La ansiedad y la depresión son los mas frecuentes síntomas y esto hace que vivan en una permanente “tormenta emocional”.
Es necesario escucharlas mucho, brindarles apoyo, permitir que se expresen lo mas claramente posible y que cuenten con un terapeuta (preferiblemente mujer) y una de las mejores terapias la constituyen los grupos de chicas con D.A., que les proporcionan contención, identificación con pares e Intercambio de experiencias. En Argentina todavía no existen estos grupos, pero los papás debemos propiciar el encuentro de estas chicas para charlar sobre sus problemas comunes.
Es muy notoria la necesidad afectiva de estas chicas: un ejemplo de esto es que prefieren hacer las tareas, aún en la secundaria, cerca de la mamá. Esto les provee una estructura y un apoyo emocional que las tranquiliza.
DISTURBIOS DEL SUEÑO
Muchas tienen problemas para conciliar el sueño, aunque estén exhaustas. Esto también contribuye a aumentar su inestabilidad. Les cuesta desconectarse de la actividad diurna. Es aconsejable una ducha tibia o baño de inmersión antes de acostarse, o dejarles una radio con música suave en el dormitorio y la lectura de un libro antes de dormirse.
PROBLEMAS DE INTERACCION SOCIAL
Suelen ser muy demandantes en su relación con los demás, ya sea con sus familiares y especialmente con sus amigos. Reclaman constante atención y a veces se tornan intrusivas, sin registrar las señales de molestia de parte del otro, como si solo pudieran darse cuenta de sus propias necesidades y no sintonizaran con las de los demás.
Sus estados de ánimo son muy intensos, ya sean sentimientos de enojo, tristeza, temor o felicidad. Una vez que uno de estos sentimientos se les despierta se produce una rápida escalada hasta sentirse desbordada. Sus reacciones de furia muchas veces las sorprenden a ellas mismas.
PROBLEMAS ESCOLARES
Uno de sus mayores problemas es exponer lo que tienen aprendido. Debido a su falta de organización extravía u olvida entregar trabajos en fecha. Tiene dificultad para planificar con anticipación trabajos largos, ya que no puede priorizar. Les cuesta memorizar lecciones o traer a la memoria lo que ya aprendieron.
En una prueba o test, su grado de ansiedad es tal que no les permite pensar con claridad y seleccionar lo relevante.
Hasta para las chicas mas inteligentes su paso por la escuela primaria y especialmente la secundaria, es un camino doloroso y de bajos logros, aún cuando ponen un gran monto de esfuerzo.
Las tareas escolares para el hogar constituyen uno de los puntos mas álgidos para estas chicas y sus familias. Esto es porque, por un lado les resulta una tarea sin principio ni fin, ya que se hace en la casa, sin los horarios y el entorno de la escuela, que les sirve de estructura. Y por otro lado, porque suele ser motivo de una de las mas feroces batallas familiares.. Cuando se va acercando la hora estipulada para la tarea escolar, empiezan a dar vueltas y mas vueltas con cualquier pretexto para demorar el comienzo.
No hay duda de que la tarea es una de las actividades que mas demoran, posponen, dejan inconclusa o esconden. No les despierta interés, por lo tanto es una verdadera lucha para ellas poner manos a la obra.
Una forma de ayudarlas es especificarles con toda claridad, en cuánto tiempo tienen que hacerla, si pueden tomarse un “recreo” de cuántos minutos, por
ej:”podés trabajar media hora en tu tarea, tomarte 15 minutos para un descanso y volver a trabajar otra media hora”. En el caso de que tengan que leer un libro o un trabajo de varias páginas para la semana siguiente, se les puede ayudar a dividir la lectura asignada, disponiendo cuántas hojas deberán leer por día.
Y por sobre todas las cosas, lo que más les ayuda es que apreciemos y valoremos las cosas que hacen bien y no hagamos hincapié en sus fallas, tratando de valorar su esfuerzo, más allá de sus logros.
Las chicas cuyas experiencias son valoradas por sus familias tienen más probabilidades de desarrollar su sentido de autovaloración y aprender a comunicar sus necesidades mas libremente.
Siempre tenemos la oportunidad de cambiar una actitud negativa por otra mas positiva: resulta mas fácil y habitual sorprenderlas en una actitud negativa y decepcionante; sin embargo cuesta un poco más pescarlas justo cuando acaban de hacer algo bueno o en medio de un comportamiento positivo y es justamente, bajo el impacto que les produce ser apreciadas en una actitud positiva, cuando se logran verdaderos cambios.
Por otra parte no debemos perder de vista las cualidades innatas que poseen estas chicas: su pensamiento no lineal y no sujeto a lo convencional, hace que su manera de resolver problemas y su creatividad sean muy efectivas y presenten alternativas que no suelen ser comunes. Estas cualidades son las que debemos estimular en ellas: su espontaneidad, su intuición y su capacidad de arriesgarse.
Debemos recordar siempre que la conducta de nuestra hija es el problema, no ella misma.
LA ESCUELA SECUNDARIA
El paso de estas chicas a la secundaria marca un hito en sus vidas. La demanda natural en los años adolescentes de mayor independencia, organización y planeamiento, para tareas mas complejas y diversificadas, asì como el trato con distintos profesores, es ya de por sí un duro desafío. Si a esto le sumamos los problemas hormonales de las jovencitas en sus primeros años de menstruación (que las afecta muchísimo), podemos asegurar que esta etapa les resulta mucho mas dura que para los varones con D.A. Mas aún, las chicas con D.A., se encuentran a esta edad, más proclives a padecer trastornos psicológicos que las chicas que no tienen este problema.
Es en esta etapa cuando la necesidad de “pertenecer al grupo de pares” se intensifica y no quieren tener ningún rasgo que las diferencie de su grupo, a punto tal de sacrificarse para no sobresalir, a costa de no exponer sus verdaderos gustos o su voluntad.
En la pubertad, los cambios hormonales crean impredecibles cambios de humor y labilidad emocional. Contrariamente a lo que sucede con los varones hiperactivos que tienden a calmar en estos años su actividad motora, los síntomas en las chicas aumentan como respuesta a los cambios hormonales. El despertar de sus impulsos sexuales las llena de confusión. Por otra parte los rasgos de su cuerpo demuestran que ya dejó de ser una nenita, pero su comportamiento a veces la traiciona.
CAMBIOS DE HUMOR Y ANSIEDAD
Mientras que los varones con D.A. desarrollan en esta etapa problemas de conducta y comportamiento antisocial, las mujeres suelen tener mas riesgo de depresión y desórdenes cognitivos. De éstos, la ansiedad suele ser el más común.
En los casos de depresión que suelen manifestarse con poca energía, dificultad para concentrarse, baja autoestima, aislamiento social, llanto fácil y frecuentes deseos de dormir, se debe a que esconden o disimulan la decepción causada por su bajo rendimiento escolar, en lugar de hablarlo abiertamente y también suelen sentirse no entendidas.
El bajo rendimiento en la secundaria se perpetúa en la adolescencia y a veces en la juventud, socavando su autoestima.
El intenso deseo de ser aceptadas por sus pares puede forzarlas a fumar, beber alcohol o a veces drogarse para lucir desinhibidas. Las actitudes adictivas cumplen una doble finalidad: por un lado calman sus impulsos y por otro les provee una gran dosis de estímulo, ya que otra de las particularidades de estas chicas es su placer por correr riesgos.
Suelen tener predilección por los chocolates y los dulces, ya que la concentración de glucosa en el cerebro incrementa las dopaminas y serotoninas, que escasean en el D.A. ; esto las calma porque aplaca su desesperada ansiedad. Un efecto parecido les produce la nicotina.
Frecuentemente hay otras expresiones de adicción, como pueden ser: uso compulsivo de video juegos, internet, teléfono, T.V. o gasto de dinero compulsivo (mensualidad, dinero semanal, gastado de una sola vez o dinero destinado a pagar algo específico como médico, psicólogo,clase) sin medir consecuencias.
Todo esto, por supuesto, redunda en un impacto negativo en las relaciones familiares, en el rendimiento escolar, en la salud, la autoestima y hasta en las finanzas.
Cuando se enfrentan a la posibilidad de alguna de estas “gratificaciones inmediatas”, no pueden medir las consecuencias de estos actos.
Todos estos datos sirven para que los padres tengamos una actitud de alerta permanente, sin que esto se torne perseguidor. Tratar de que el hogar sea un lugar seguro donde puedan volcar sus preocupaciones.
La lucha de los padres entre el desarrollo de la independencia de su hija adolescente y el deseo de protegerla de situaciones que pudieran causarle daño o dolor, es uno de los pasajes mas agridulces de la paternidad. Es necesario demostrarles, asegurarles, que las aceptamos tal cual son.
Actividades como: deporte, algún grupo de jóvenes voluntarios, clases de teatro, actividades comunitarias, les impone rutinas que las ayudan a estructurarse y les da cierta autoestima, además de organizar su tiempo libre.
La madurez involucra la habilidad de hacer planes y cumplirlos, posponer la gratificación inmediata, considerar las consecuencias de lo que se hace, moderar las reacciones emocionales, aprender del pasado y planificar el futuro. Muchas de estas capacidades se relacionan con el lóbulo frontal, que está afectado por el D.A. Esto significa que suelen ser olvidadizas, menos confiables para realizar proyectos a largo plazo. Pero lo esperanzador es que los lóbulos frontales continúan desarrollándose hasta los primeros años de juventud, aumentando su capacidad de hacerse cargo de sus vidas.
EL IMPACTO HORMONAL
Merece una especial mención el tema hormonal ya que se manifiesta a lo largo de sus vidas. La fluctuación que se produce durante el período mensual intensificaría y complica su grado de confusión y predictibilidad. En estos días se intensifican sus reacciones emocionales, su irritabilidad y su baja tolerancia a la frustración.
También suele producirse alguna alteración de los síntomas de D.A. durante los embarazos. Y la incidencia de las alteraciones producidas en los años de la menopausia suele ser muy alta, por lo que es aconsejable algún tipo de medicación que atempere estos síntomas.
Según investigaciones recientes puede considerarse un mayor riesgo de embarazos adolescentes entre estas chicas. Esto puede deberse a varias causas: por un lado, al ser olvidadizas, si usan métodos anticonceptivos no permanentes, se olvidan de tomarlos o de usarlos. Por otro lado, su baja autoestima las lleva a reafirmarse al sentirse “exitosas” en sus relaciones con muchachos.
CONCLUSIONES
La experiencia clínica de las autoras de este libro nos ayuda a entender el problema del Deficit de Atención en mujeres, Es de esperar que esta comprensión conduzca a nuevas investigaciones sobre esta problemática femenina, diferenciándola del más difundido enfoque de Deficit de Atención con Hiperactividad.
Cuanto mas se profundice en las sutilezas y síntomas encubiertos de estas niñas, más tempranamente podrán ser diagnosticadas y ayudadas, considerando que muchas mujeres han esperado gran parte de sus vidas para obtener un diagnóstico que finalmente las condujera al conocimiento de lo que les ocurría, a una aceptación de sí mismas y a un éxito tardío.
El diagnóstico temprano puede ayudar a los padres, maestros y otros profesionales a crear un ambiente de contención y sostén desde muy chiquitas, evitándoles frustraciones, tropìezos e inseguridades y posibilitándoles la construcción de una sólida autoestima.
Mientras que los chicos hiperactivos necesitan ayuda para controlar su actividad motora, reducir su agresión y ser mas complacientes, la mayoría de estas chicas necesitan exactamente lo contrario!! Estas soñadoras e introvertidas no necesitan aprender a sentarse y quedarse quietas, sino que necesitan aprender a ponerse de pie y ser escuchadas, necesitan sobreponerse a sus miedos y poder pedir ayuda o poder levantar la mano para responder alguna pregunta a sus maestros.
Para muchas de estas chicas su lucha es secreta, hacen grandes esfuerzos para pasar desapercibidas y complacer a todo el mundo.
Es necesario que padres, maestros, profesores y consejeros escolares conozcan mas acerca de estas chicas y lo difundan, para ayudarlas a entender sus diferencias y reforzar sus habilidades y creatividad.
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ENTENDIENDO Y MANEJANDO LAS CRÍTICAS TRANSICIONES EN LA VIDA DE SU HIJO.
Thomas W. Phelan, Ph.D.
Diferentes teorías – Autoestima es un extraño fenómeno y diferentes teorías se han sucedido al respecto, algunas más acertadas que otras, pero ninguna aisladamente puede dar cuenta de este fenómeno: más bien se inter-relacionan.
Sin duda, en los primeros años de vida, el amor incondicional de los padres y la familia de origen, constituye un entretejido( de acuerdo a las necesidades del niño) que constituye los cimientos de la autoestima.
En etapas sucesivas, la inserción en la escuela y otras áreas sociales (amigos, clubes, academias) van modificándola, de acuerdo a ciertas aptitudes y maneras de aprender.
Otras teorías dan cuenta de una capacidad de resolver los obstáculos que se van presentando en la vida, como rasgos de una alta autoestima o la capacidad de relacionarse con los otros, como otro rasgo de autoestima.
En definitiva una persona poseedora de una saludable y sólida autoestima tiende a mostrar las siguientes cualidades:
1. Están a menudo de buen humor (o bien predispuestas) y su humor no es fluctuante.
2. Son más extrovertidas y se sienten a gusto y confiadas en su interacción con otras personas.
3. Son más seguras, optimistas y voluntariosas para emprender cosas nuevas. Se anticipan a nuevos desafíos con estusiasmo.
4. Son persistentes en la consecución de una tarea. Tienen alta tolerancia a la frustración. Pueden manejarse en situaciones adversas, porque confían en triunfar más tarde o más temprano.
5. Son saludables física y mentalmente.
6. Actúan independientemente, demostrando iniciativa y responsabilidad en sus acciones.
7. Muestran una confanza realista y se sienten bien con sus logros.
En sentido inverso, las personas con baja autoestima se muestran:
1. Más ansiosas, irritables y deprimidas. Su humor es cambiante y tienen problemas psicosomáticos.
2. Se encuentran inseguros e incómodos en grupos con otros, por temor a no ser aceptados.
3. Se anticipan a los cambios con temor, inseguros y preocupados por no sentirse capacitados para afrontarlos.
4. Se rinden con facilidad ante cualquier obstáculo. Tienen baja tolerancia a la frustración. El menor fracaso los retrotrae a fracasos pasados y se sienten pesimistas con respecto a sus posibilidades.
5. Son más vulnerables a problemas relacionados con la salud, ligados a la baja autoestima, tales como: abuso de sustancias, embarazos indeseados y desórdenes de alimentación.
6. Son más influenciados por los demás debido a su necesidad de agradar y ser aceptados y tienden a hacer cosas de las que no pueden sentirse orgullosos.
7. Tienen la tendencia a revivir fracasos pasados, pero les cuesta capitalizar situaciones pasadas exitosas. Cuando obtienen un éxito se sienten “impostores” y lo atribuyen a la suerte.
De todo lo visto hasta aquí queda una pregunta:
El éxito es la resultante de una alta autoestima o es la alta autoestima un resultado del éxito?
Entendiendo la autoestima en el mundo real.
Las leyes de la autoestima pueden ser desconcertantes. Sin embargo el recorrer nuestra propia infancia, situarnos en los años de nuestra niñez nos ayudará a entender.
La mayor parte de nuestra autoestima se gana (o se pierde) en el “gran mundo hostíl”.
Los firmes cimientos de la autoestima están constituídos por el amor incondicional que los niños reciben de sus padres. Para recibir este amor, normalmente, el niño no tiene que hacer nada más que venir al mundo. Una buena relación con los padres sienta precedentes para lograr buenas relaciones con los otros. Entre los 3 y los 5 o 6 años la autoestima es generalmente altísima. No está equiparada con las habilidades del chico, pero este nivel tan alto, facilita el aprendizaje y desarrollo. Al entrar a la primaria la autoestima del chico queda más bajo su “propio control”, digamos que va a ser construída a través de ciertas tareas “evaluadas”. Ese “te queremos, sin que nada importe” de parte de los padres ayuda mucho, pero de ahora en más, se va ampliando el panorama del chico y el “afuera” se va colando en el hogar. Las nuevas tareas incluyen rendimiento escolar, relación con los compañeros, actividad física y comportamiento adecuado (o aceptado). No tienen alternativa. Si sus logros son bajos, no tienen manera de esconderlos de sus compañeros, maestros, padres y de ellos mismos. Si por el contrario les va bien, la repetición de logros y las tareas exitosas pueden “inocular” a una persona, en cierta medida, contra futuros fracasos.
Ganar autoestima, también significa que el propio respeto sea regenerado o reparado día a día y año a año. No es algo que se conquista de una vez y para siempre.
Los chicos comparan su rendimiento a través del tiempo. .
Estudios realizados demuestran que a pesar de que la autoestima decae al comenzar la escuela primaria; para la mayoría se mantiene o aumenta durante estos años: sienten que están aprendiendo gradualmente y mejorando sus habilidades.
Por otra parte “ es absolutamente imposible que no se comparen con sus compañeros”. Alrededor de tercer grado el nivel de pensamiento del chico está lo suficientemente desarrollado como para saber quién es bueno en actividades físicas, quien no lo es y qué lugar ocupa él mismo en esa evaluación. Saben quién es buen alumno, quién no y en qué lugar está él en esa escala: Los chicos se comparan todo el tiempo ( al igual que los padres y los maestros). Su grupo de compañeros es su grupo de referencia para evaluar su propio nivel de rendimiento. Pedirle que no se compare es como pedirle que dejen de respirar; pero les resulta doloroso cuando la comparación es desfavorable para ellos. Por supuesto, cuando resulta beneficiosa es maravilloso.
Pedirle a un chico que no se compare, no solo no ayuda a nada, sino que puede hacerlo sentir culpable de su sentido de competencia ( lo cual no es bueno), ya que puede llegar a entender que no vale la pena mejorar.
Tanto los niños, como la mayoría de los adultos, nos juzgamos todo el tiempo.
El curso de lo incontrolable
Convengamos que a la hora de los atributos físicos e intelectuales la naturaleza no suele mostrarse particularmente justa. La inteligencia juega un rol importante en los logros académicos ( y en esto influye el factor hereditario). Luego hay estudios que demuestran que tanto la apariencia como el coeficiente intelectual juegan papeles muy importantes en las carreras exitosas.
Algunos investigadores han identificado tres clases de personalidades que pueden observarse desde los primeros años:
-Algunos son incansables, exitables y agresivos.
-Algunos son tímidos e introvertidos.
-Otros son algo así como un término medio.
Cada uno de estos temperamentos tiene una gran implicancia en la autoestima.
Los del primer grado tienden a ser poco sensibles y rechazados por sus pares. Mientras que los segundos tienden a ser hipersensibles y pasar desapercibidos.
La autoestima se ve también afectada por los distintos hechos ( buenos y malos) que nos presenta la vida. Entre otras miles de situaciones tales como: divorcio de los padres, la maestra que le tocó en 2º grado, la cantidad y calidad de compañeros que se tienen, la cantidad de traslados o cambio de ciudad o situaciones económicas, ( la lista puede ser interminable). Como adultos nos resulta difícil admitir la influencia de la “suerte” o las circunstancias que impacta en la construcción de la autoestima, sobre todo cuando se trata de la autoestima de nuestro propio hijo. Suele ser doloroso e injusto. Sin embargo, los chicos viven con la realidad que les toca cada día.
Al crecer la autoestima es más difícil de cambiar
Lo obvio suele ser pasado por alto, pero tiene clara incidencia.
En tercer grado un chico puede estar bastante seguro. De acuerdo a esto puede tener expectativas bastante claras y concisas de cómo le parece que le va a ir en la escuela, con sus amiguitos, física y conductualmente. Estas expectativas pueden transformarse en lo que algunos autores han llamado “la profecía autocumplida”. Los chicos que temen ser rechazados, generalmente actúan de modo tal que producen rechazo. Los que consideran que van a tener un bajo rendimiento académico, suelen rendirse más facilmente y con más frecuencia. Las estadísticas muestran que los chicos que entran a la adolescencia con baja autoestima, luego ingresan a su adultez con baja autoestima.
Las consecuencias de esto son nefastas. Los esfuerzos por mejorar la autoestima en la primaria son imprescindibles. Por cierto, esto no significa que no se pueda mejorar la autoestima en cualquier momento de la vida. Pero cuanto más alejado se esté de la infancia, mas difíciles y precisos deben ser los esfuerzos para lograrlo. Y por cierto que con terapia semanal (individual o grupal) para lograrlo, esto será insufuciente si no se implementan estrategias familiares consensuadas, que conlleven al logro gradual y constante de una mejora en la autoestima. No hay magia en esto, hay esfuerzo, tesón y perseverancia.
La influencia de los padres decrece con los años
La confianza que un niño deposita en sus padres es la base de un buen sentimiento de autoestima. El amor incondicional y la aceptación por parte de los padres es fundamental. Pero al llegar a la escuela otras personas (maestros – compañeros) ejercen una influencia que los padres no podemos controlar. En la adolescencia, la influencia de los amigos y compañeros se torna extremadamente importante.
El impacto de la influencia parental decrece, aunque nunca llega a ser “insignificante”. Mientras que el amor de los padres sigue incondicional, el amor y aceptación de los otros es totalmente condicional. Los amigos nos pueden rechazar. La pareja puede “dejar de querernos”. Solo los padres tienen tanto control por encima de todo lo que hagamos.
Una percepción errónea puede ser negativa en la construcción de la autoestima
Supuestamente ser exitoso, llevarse bien con los demás y comportarse adecuadamente son suficientes para tener una buena autoestima.
No siempre es así, hay gente que es exitosa y se ve a sí misma como exitosa por una cuestión de suerte, no se sienten merecedoras del éxito.
El prejuicio es un gran problema social. Se lo define como juicio u opinión desfavorable, sostenido en desmedro de hechos que lo contradicen. (“Juzgar antes de tiempo o sin conocer bien” según diccionario castellano).
Las personas con baja autoestima “son prejuiciosas consigo mismas”. Ellas deshechan sus experiencias exitosas y no se dan descanso. Los profesionales de salud mental atribuyen esta autocrítica injustificada a situaciones abusivas en la infancia, así como a la internalización de mensajes negativos desde pequeños. También puede deberse a desórdenes emocionales, tales como ansiedad o depresión, que los predispone a una autocrítica impiadosa.
Sea cual fuere el factor que induce a esta poco realista percepción de la propia autoestima, siempre resulta injustamente negativa, en lugar de injustamente positiva. Rara vez o nunca se ven haciendo las cosas mejor de lo que las hacen.
Los seres humanos, tenemos la tendencia a prestar mas atención a lo que está mal que a lo que está bien. Cuando algo va bien lo tomamos como seguro, pero cuando algo va mal, le damos vueltas y vueltas sin parar.
Basta con comprobar lo que los editores eligen como encabezados, en las noticias de la noche.
Desde el punto de vista evolutivo, es una buena manera de operar. Esto tiene que ver con la teoría de la evolución. Pero a veces es bueno no sólo quedarse con lo que nos falta sino disfrutar lo que tenemos.
Desgraciadamente la gente no piensa así y la autoestima tiende a seguir este patrón. Nos importa mucho más la crítica a nuestros errores, que el reconocimiento. Ocupan mas “espacio mental” y energía, los errores que los aciertos.
Una buena autoestima no es para todos
Tendemos a creer que todo el mundo puede lograr una fuerte autoestima. Que si alguien no lo logró aún, con un poco de esfuerzo, con un taller de fin de semana, con un buen terapeuta...Algo así como la historia de Cenicienta.
Pero no es así, muchas personas no se gustan a sí mismas y nunca lo harán. Muchos de ellos son niños, que nos estrujan el corazón, pero con eso no se resuelve el problema. La autoestima puede ser un tema elusivo y resbaladizo, pero nunca mágico. Hasta puede pertenecer al órden de lo espiritual, pero debe operar en el mundo real, que no suele ser justo para todos.
Las remanidas frases: “ Vos valés por ser un ser humano y estar vivo ya es suficiente”. “Sos maravilloso tal como sos”. Estas “ideas” no tienen nada que ver con el mundo real de ningún chico. Pueden agradecer la palmada en la espalda o una bien intencionada frase de un adulto por 30 o 40 segundos, después vuelven a la realidad.
Algunas facetas de la autoestima se basan en lo “superficial”. En algunos libros sobre autoestima, sus autores comentan que los niños basan su autoestima, en temas tan “superficiales” como: su aspecto físico, la ropa que usan, el barrio donde viven, el dinero que tienen sus padres. Lo que estos autores cometen es una “negación condescendiente”, agregando que en la adultez se consideran valores más significativos.
No es tan así, ya que, en parte su autoestima se basa también en algunos de estos valores. La investigación demuestra fehacientemente que las personas de mejor aspecto físico avanzan más rapidamente es sus carreras. Aunque todo esto suene feo, es verdad. No podemos negar que hay una buena porción del “niño que fuimos”, en todos nosotros.
El concepto de que somos únicos e irrepetibles, tiene poca relevancia en nuestra autoestima. Ya le hemos dado un vistazo a las “malas noticias” sobre autoestima. Veamos ahora, cómo opera la autoestima, en la vida. Echemos una mirada honesta y veamos cómo funciona esto de la autoestima. Lo que encontremos puede ser difícil de digerir a veces, pero es fascinante y hasta puede proporcionarnos cierto alivio.
Las revoluciones de la autoestima
Para que sea provechoso, una buena manera de enfocar el concepto de autoestima, desde una mirada menos teórica es ver cómo se desarrolla y progresa a través de la niñez.
Los niños experimentan 3 revoluciones primarias de autoestima en su proceso de crecimiento.
1. La primera es el paso del amor incondicional y aceptación de sus padres, a una autoestima basada también en el amor y aceptación “condicional” por parte de los otros, lo que requiere un esfuerzo de su parte, para poder sostenerlo (ya que se puede perder).
2. La segunda revolución se produce cuando se pasa de la autoestima basada en el amor y aceptación incondicional de los padres, a la basada en la competencia. La cual también hay que ganársela.
3. Es aquí cuando se desarrolla una fuerza interior en el chico que realmente crea la autoestima: es la transición de una relativamente desaprensiva existencia al desarrollo de un juicio interno sofisticado que llamaremos “el gran evaluador”.
El comienzo
La autoestima no se hereda, sino que se crea y se aprende a medida que un chico crece.
Se basa en la vivencia y experiencia, dependiendo de si esas experiencias son buenas o malas y en cuántas de estas experiencias son agradables y en cuántas nefastas. Al nacer no tienen ni siquiera noción de sí mismos, sino que creen ser prolongación de sus padres y lo que los rodea. Aprenden a través de llevarse a la boca y observar las cosas que los circundan. Aunque dependen de la confianza que les despierta el medio que los rodea, el mundo no deja de ser una serie de sensaciones y hechos sueltos. Luego van descubriendo que pueden interactuar con ese mundo externo. Su autoestima se basa en el amor que le dan los que lo cuidan. Antes de los dos años comienzan a darse cuenta que pueden golpear, agarrar cosas, hacer ruidos y hacer cosas que afectan a los grandes.
Van aprendiendo a caminar, hablar (mientras son festejados y estimulados). A los 2 años ya tienen una idea de si son varón o mujer y tienen cierta conciencia de su grupo de edad. Pueden ser más dóciles en un momento y totalmente obstinados en otro.
Hasta la edad preescolar son más curiosos, incansables y bastante ilógicos. Constantemente prueban cosas nuevas y se sieten capaces de hacerlo todo (muy por encima de sus posibilidades). Parecen inmunes al fracaso, ni lo registran, pasando a una nueva aventura. Esto es muy necesario, ya que prueban sin desmayo: practican y practican, tanto su lenguaje como sus habilidades motoras y su tolerancia a la frustración.
A la edad de 2 años se manifiesta la primera revolución de autoestima y se evidencia su carácter, conociendo ya la diferencia entre el buen y mal comportamiento.
Son muy extremistas: en un momento “todo es bueno” (si se los elogia) o “todo es malo” (si se los reta). Pero se les pasa pronto.
A los preescolares les encanta valerse por sí mismos y suelen ofenderse si se les ofrece una ayuda que no consideran necesaria. Se identifican con sus pertenencias, familia y espacio.
A esta edad tienen un “auto-concepto” algo inestable y cambiante, pero que está basado en tres puntos: el amor de sus padres, la destreza física y el buen comportamiento.
Afortunadamente los años de juegos los preparan para las habilidades necesarias para el siguiente escalón que es importantísimo.
En esta etapa su autoestima tiene dos características que nos cuesta entender:
1. Su autoestima no se relaciona con lo bien que están haciendo las cosas.
2. Tampoco se basa en lo bien que otros las hacen.
Escuela
Es en este momento cuando la realidad les asesta su primer golpe.
Se ha demostrado que en primer grado su autoestima disminuye significativamente.
En primer lugar su autoestima comienza a estar relacionada con su desempeño en el mundo y lo que es más importante, con la competencia. Las evaluaciones objetivas involucran no solo lo académico, sino también lo social, lo físico y lo conductual; y tienen en cuenta su rendimiento y el de los otros integrantes del grupo al cual pertenecen. Y esta evaluación relativa está hecha no solo por los docentes sino por los mismos chicos.
El juego interactivo, los grupos de actividades y juegos, reemplazan a los juegos solitarios que realizaban hasta este momento. Los compañeros y maestros querrán o aceptarán a ese chico dependiendo de su comportamiento en clase.
Para algunos este “desagradable despertar” es una suerte de pasaje de Disney World a Vietnam. El mundo real involucra mucho más que el amor incondicional de papá y mamá. Y ahora no solo se siente observado por sus padres, sino también su maestra y 20 o 30 chicos mas. Aprenden a conocer las diferencias entre un árbol y un gato o un animal y un ser humano, pero también las diferencias entre dos seres humanos. Y las diferencias entre él y otro niño de su grupo.
La conciencia de “quién soy” y “qué soy” se torna mas complicada.
La dimensión de lo social incluye su relación con maestros y compañeros, además de su familia. Mis amigos quieren jugar conmigo?, mis maestros me ven como un alumno participativo o como un problema?
Las horas que pasa en la escuela, casi equivalen a un trabajo de turno completo.
No dejemos de lado el aspecto físico que empieza a cobrar importancia: altura – peso – contextura; rendimiento en la actividad física. Mas todo lo que se llama “extensión del sí mismo”, como ropa, casa, auto, etc. Y finalmente hay un elemento muy importante: el carácter, donde se incluye la integridad moral y la habilidad para seguir las reglas. El carácter podría definirse como: “la habilidad para hacer lo que no deseo hacer” cuando es preciso y por el contrario “no hacer lo que tengo ganas de hacer“ en otros casos, la manera en que trato a los demás, el coraje necesario para hacer algo que me atemoriza, etc.
En los primeros años de la escuela comienzan a conceptualizar y diferenciar todos estos comportamientos y a desarrollar una actitud reflexiva que les permite “autoevaluarse”. “Este soy yo”, “esto es lo que soy”.
El juez interno
A la edad de 8 años aproximadamente, afortunada o desafortunadamente comienzan a desarrollar una especie de juez interno. Esta sería la tercera revolución en su autoestima.
Algo así como “el gran evaluador” y los acompañará a todas partes. No es suficiente con tener un concepto sobre uno mismo sino tener un buen o positivo concepto de uno mismo. El apreciarse o valorarse no es algo que va naciendo dentro del chico.
Este gran evaluador, motivador, juez o “super yo” (como lo llamó Freud) lo acompañará hasta el fin de sus días: sería algo así como un guía, coach.
Este evaluador interno es el que: alienta para hacer algo difícil cuando nos desanimamos, otorga satisfacción y orgullo cuando se hacen las cosas bien, hace sentir mal cuando no se logran buenos resultados; nos alienta para seguir esforzándonos a hacer las cosas mejor; si nos hace sentir mal cuando hicimos algo malo, es para que lo recordemos y no repitamos el mismo error, es muy útil si lo escuchamos todo el tiempo. Nos impulsa a mejorar y no retroceder.
Es absolutamente necesario en el proceso de crecimiento, es como un censor o una brújula que nos indica si vamos bien o si nos apartamos del camino, tanto en lo académico, lo social o lo conductual.
El crash de la secundaria
Aquí se produce una brecha comparable al de la entrada a la primaria.
Todas las transiciones son dificultosas pero esta lo es aún más, ya que se acompaña por una importante cantidad de cambios (internos y externos) muy desestabilizadores y aquí la autoestima disminuye de forma significativa, como veremos, principalmente para las mujeres.
Pasar de tener un maestro a 9 o 10 distintos profesores. Se trasladan de un aula a otra. De pasar de ser conocido por su maestro de grado, se entra a una especie de anonimato.
Para colmo la autoestima académica es sacudida por la exigencia, crece y se multiplican las materias y las tareas. Es necesario organizarse para sobrevivir. Hay que saber qué libro se necesita para determinada clase, dónde guardar los apuntes que se toman en clase, cómo acordarse de cuál es la tarea para cada materia y para que día de la semana. Los profesores son menos indulgentes y cada vez más exigentes. Sienten que se esfuerzan y trabajan mas que nunca y que nadie los tiene en cuenta.
Hasta los compañeros parecen extraños. Para colmo la entrada a la pubertad lo complica todo: se tornan más tímidos y menos conscientes, y entra en juego una nueva faceta de la autoestima: la de la “atracción sexual” tan excitante como estresante.
Quién es atractivo? A quién le gusto? Quién gusta de quién? Quién tuvo alguna cita?
Es una etapa verdaderamente difícil, de desconcierto y desubicación.
No saben qué hacer con los cambios físicos, qué hacer con ese “cuerpo nuevo” y esos “sentimientos y sensaciones diferentes”.
Teniendo en cuenta que en las niñas este proceso comienza antes (alreededor de los 11), se les hace más difícil.
Podría decirse que esta es la revolución de la competitividad: resultados académicos – destreza física y relaciones sociales exitosas. Es el período de la vida donde se exacerba mas la sensibilidad y la autoconciencia y se oscila entre la dependencia de los padres y la fuerte identificación al grupo de amigos y compañeros.
La apariencia física se convierte en un tema excluyente especialmente para las chicas, que se acomplejan por cualquier imperfección indeseable. Sus amigos son muy importantes e influyen en su auto-apreciación. Y mas allá de todo esto pesa mucho la forma de relacionarse con los otros, la forma de operar en el mundo.
Por primera vez se dan cuenta de que no van a vivir toda la vida con sus padres y empiezan a pensar en trabajar y elegir una carrera, factores determinantes de la identidad y que constituyen una nueva dimensión en la construcción de la autoestima.
Curiosamente la autoestima de los adolescentes tiene muchos puntos en común con el concepto de sí mismos que tienen los niños preescolares: se basa en un sentimiento egocéntrico, pero mientras para el preescolar esto se convierte en una acitud enérgica y positiva, para el adolescente esto lo hace pendular entre creerse lo máximo y ser muy realista.
Tanto los preescolares como los adolescentes tienen un concepto de sí mismos que no tiene mucho que ver con la realidad: el preescolar se siente inmune al fracaso, mientras que el adolescente es idealista y soñador. En esto incluyen tanto visiones del “mundo ideal” como de su propio futuro.
También como los preescolares tienden, a verse en términos de “todo o nada”.
El evaluador interno
El mecanismo interno de auto-evaluación es el que se construye desde muy pequeños. Aunque no lo demuestren los niños se comparan y evalúan constantemente. Perciben permanentemente cómo están rindiendo en la escuela, cómo se llevan con los otros y cuánto esfuerzo ponen en lo que hacen. Esto es lo que les permite, por el mecanismo de prueba y error, ir ajustando sus intentos, una y otra vez.
Este evaluador interno crea una fuerte motivación estimulando fuertes sentimientos acerca de sus aciertos y errores.
El organismo humano ha evolucionado de manera tal, que las actividades indispensables para sobrevivir son naturalmente satisfactorias: tales como comer cuando se tiene hambre, dormir si se tiene sueño, como también el sexo y el ejercicio físico. Si es necesario hacerlo, que sea placentero.
Cuando un chico está haciendo algo bueno y lo vive como una experiencia positiva, el juez interno le produce un sentimiento maravilloso. Este sentimiento en los bebés e infantes es exagerado, precisamente con el propósito de motivarlos; por pequeño que sea el adelanto para ellos es infinitamente importante. Este es el sentimiento de autoestima.
Mas adelante se lo estimula para lograr este mismo sentimiento en sus futuros logros: académicos, sociales y psicológicos, de formación de carácter.
Para esto sirve la autoestima: para asegurar que la difícil tarea de “crecer” sea llevada a cabo. Sin este sentimiento de autoestima, el crecimiento, con todas sus dificultades, sería evitado.
Pero el evaluador interno puede llevarnos al sentimiento opuesto; cuando no se logra algo, se puede sentir “qué tonto soy”, “Cómo yo no puedo hacer esto?”. Una sensación de vergüenza, silencio y repliegue sigue a esto por un rato. Pero pasado el mal momento, esto puede ser motivador, si se piensa “no voy a dejar que esto me pase otra vez” y hasta puede ser un desafío y una manera de aprender a reponerse de un error.
Por eso no es bueno tratar de evitarles a los chicos todo tipo de frustraciones, porque constituyen un buen fogueo.
El defecto del “Evaluador Interno”
Este es el juez interno, motivador y facilitador del aprendizaje. Pero su gran contra es que: no es objetivo y lo influencia mucho la opinión de los demás. Todo lo que recibe del afuera (críticas, opiniones) lo fija en la memoria del chico.
También este evaluador interno no tiene términos medios: cuando algo salió bien hace sentir lo máximo, pero si se comete un error, uno puede sentirse miserable. Esos momentos de fracaso, de falta de logro, son terriblemente dolorosos para los chicos y si estos sentimientos producidos por el evaluador interno, son frecuentemente reforzados desde afuera por algún adulto del entorno (padres – docentes) el daño puede ser permanente.
Aunque la función del “Evaluador Interno” es preparar al chico para el éxito y la felicidad futura, puede ser muy influenciado por los otros. Por un lado, los sentimientos que despierta (positivos o negativos) están siempre reforzados por la presencia de una audiencia.
Hay tres cosas que suelen causarle un fuerte impacto:
1. La gente significativa.
2. La repetición.
3. La emoción fuerte.
Aquí es donde se puede presentar un problema potencial: el Evaluador se impacta ya sea que el feedback sea correcto o erróneo. Los comentarios de los papás, maestros o personas de su afecto, impactan en el niño. A veces pueden atemperar los juicios del Evaluador Interno pero en otros casos puede acentuar aún mas la impiedad de éste. Y puede, tanto promover el aprendizaje y la motivación del niño, como convertirse en su peor detractor.
Cómo armar la autoestima: I
La autoestima es la imagen o concepto de nosotros mismos. No siempre se piensa de la misma manera de uno mismo, dependiendo de lo que se está evaluando y en qué área.
Las siguientes áreas son sumamente importantes para el ser humano:
1) Relaciones interpersonales con familia, docentes, amigos y otros.
2) Competencia: la habilidad para resolver problemas y salir adelante en la escuela, el trabajo, etc.
3) Realidad física: apariencia – salud – destreza – imagen corporal – pertenencias.
4) Carácter: integridad moral – coraje – esfuerzo – consideración por los demás.
En el primer punto si el chico tiene una imagen positiva pensará:
Mis papás piensan que soy buen chico.
Soy bueno para hacer amigos.
Me encuentran divertido.
Mis maestros me aprecian.
Todos estos son conceptos que cuando se actúan producen satisfacción, generando autoestima positiva.
Por el contrario, un niño con baja autoestima piensa:
Mis padres me retan casi siempre.
Los chicos me toman el pelo.
Mis profesores me vigilan todo el tiempo.
Me gustaría tener mas amigos.
Cuando operan estos pensamientos generan pensamientos negativos y tristes, que son la esencia de la baja autoestima.
En el punto 2) una autoimagen positiva sería:
Me gusta la escuela.
Mi boletín está entre los mejores.
Mis papás están orgullosos.
Me siento bien con mi tarea.
Y los que luchan académicamente piensan:
No me gusta ir a la escuela.
Mi maestro no me considera buen alumno.
Odio matemáticas.
No me importa qué notas me saco.
En el área física (incluye las pertenencias) una imagen positiva sería:
Soy bien parecido, gusto a los demás.
Soy bueno practicando deportes.
Mi compu nueva es súper.
Una autoestima baja sería algo así:
Mi ropa es fea.
Me siento estúpido pranticando deportes.
Me cargan por cómo soy.
Con lo que respecta al carácter los chicos con buena autoestima, ni piensan en ello, les resulta natural seguir las reglas y llevarse bien con los demás. Por el contrario los chicos con problemas de carácter suelen culpar a los demás y no admiten sus problemas de carácter.
La imagen positiva sería:
No les doy trabajo a mis padres ni maestros.
Hago siempre mi tarea.
Puedo hacer hasta las cosas que me atemorizan.
Hago lo que creo correcto.
La negativa sería:
Siempre me meto en problemas en la escuela.
Soy perezoso y lento.
Mis papás creen que soy un problema.
Me averguenzo con frecuencia.
En diferentes momentos uno se puede estar evaluando en alguna de estas 4 áreas, o bien en distintas combinaciones. Para complicar mas las cosas, cada una de estas áreas tiene diferentes divisiones. El área social incluye relaciones con los padres, pareja, amigos. La competencia incluye trabajo, estudios o hobbies. El carácter incluye coraje, esfuerzo, bondad, moral. Por ejemplo: el área social y lo físico se combinan en el atractivo sexual. La competencia y el carácter suman la personalidad.
Imagínense lo contraproducente de esas frases de autoayuda que se sugieren para mejorar la autoestima.
“Dale que vos podés”
“Sos bárbaro tal como sos”
“Tenés que quererte mas”
El nivel de autoestima en los chicos opera a un nivel muy concreto de realidad.
La autoestima es dinámica y por lo tanto variable.
Hay personas que se sienten más seguras en algunas de estas áreas que en otras.
También podríamos decir que hay quiénes tienen una autoestima mas generalizada en la que engloban todo,
Como por ej.: Autoestima alta:
Soy seguro de mí mismo.
Soy bastante feliz.
Hago las cosas con facilidad
.
Autoestima baja:
Soy un fracaso.
Quisiera ser otro.
Todo está dado vuelta en mi vida
.
Esto es más común entre los jóvenes y los adultos.
Por lo general aunque existe una autoestima de base en la vida diaria se activan no mas de una o dos de las áreas mencionadas a la vez.
Cómo armar la autoestima – II
Cómo se evalúa la autoestima?
El criterio de autoevaluación se basa en dos pilares:
1) Reacciones internas (satisfactorias o frustrantes)
2) Comparaciones con:
a) El rendimiento previo.
b) El rendimiento de un grupo de referencia.
c) El rendimiento de otra persona.
Satisfacción interna: En el área social constituye un buen parámetro. Si se tiene un amigo y hay un momento de cercanía y alegría compartida, uno se siente bien con uno mismo.
Comparación a épocas previas: Si eso se compara con épocas donde uno no tenía casi amigos, es lógico sentirse bien. Una reacción interna de satisfacción puede crear un buen sentimiento de autoestima.
Comparación con grupos de referencia: Esto se refiere a un grupo de similar edad, sexo, trabajo, estudio. Si se trata de un grupo deportivo, si no está entrenando lo suficiente, se puede sentir mal con respecto al rendimiento del grupo que entrena más, ya que empezaron juntos.
Por lo general uno siempre se compara con los que hacen las cosas mejor.
Comparación con otros individuos: Puede ser útil y a la vez peligroso. Si uno se compara con alguien que es un modelo o ídolo, puede ayudar a que nos esforcemos y mejoremos. Pero si nos comparamos con un compañero mejor, puede resultar una envidia que nos paralice en lugar de motivarnos.
Intensidad de la autoestima
Esta depende de:
1. El valor de la tarea o del área para la persona.
2. El grado percibido de éxito o fracaso.
3. La naturaleza de la audiencia presente.
Valor:
Cuanto mas importante es, mayor sería el sentimiento (bueno o malo) que despertaría.
Grado percibido de éxito o fracaso:
De qué manera se percibe la posibilidad de éxito en una tarea a emprender, impacta a la autoestima. Aún en un área importante si se percibe un éxito improbable o irrelevante no impactará en la autoestima.
La manera en que percibimos es muy diferente en cada persona. Para un perfeccionista cualquier error, grande o pequeño, es importante, y tenderá a minimizar su esfuerzo en una tarea.
Audiencia:
Esto es importantísimo. Si los que observan son muchos o significativos será un factor de peso y mas sentimientos despertarán.
También cuando se trata de un desafío personal: algo que nos cuesta mucho. Es una victoria sobre nuestro “ Juez Interno”.
Nada de autoestima
Es posible que haya momentos donde no hay autoenjuiciamiento?. Sí, es posible, y en realidad esos momentos en que uno no se está evaluando impiadosamente son una maravilla. Esto sucede cuando uno está fascinado, super – enfocado en algo que nos gusta mucho. Por ej.: viendo una buena película, comiendo algo delicioso o cuando vemos los nuevos brotes en una planta que cuidamos durante todo el invierno. Ahí estamos concentrados en lo que capta nuestra atención, no en nosotros mismos y nada mas cuenta.
Durabilidad
Ciertamente, parece ser que una vez que se consolidó la autoestima se mantiene casi inamovible: investigaciones demuestran que si se comienza la adolescencia con baja autoestima, es probable que se termine de la misma manera, lo que coincide con la idea “la profecía autocumplida”.
Aparentemente hasta los chicos “problema” quieren que les vaya bien en la escuela y llevarse bien con sus compañeros, aún cuando hayan acumulado montones de experiencias negativas previamente. Esto e slo que convierte al bajo rendimiento y la baja autoestima en algo verdaderamente doloroso para estos chicos, ya que no están logrando lo que anhelan.
Existe la idea de que la autoestima es mas un resultado que una causa. La autoestima tiende a conservarse en un mismo nivel si los hechos que la producen permanecen sin variar. Las habilidades sociales, el rendimiento escolar, la apariencia y el carácter no se modofican facilmente ni de un día para otro. Los chicos se autoevalúan con mucha precisión. Les gustaría mejorar sustancialmente pero racionalmente, no tienen motivos para esperar que así suceda.
Por otro lado, cuando están dadas las condiciones para sustentar una buena autoestima, no hay motivos para pensar que esto no se mantendrá así.
Suena injusto y decepcionante, pero es así como funciona.
Modificar una baja autoestima es todo un desafío.
En definitiva, la autoestima es un catalizador y una especie de barómetro. Como catalizador aporta la chispa para el crecimiento del chico, pero sobre los recursos genuinos de éste. Y como barómetro es un indicador imperfecto de cómo van las cosas en la vida de una persona. De todas maneras, es muy importante, porque puede ser una alarma que indica dónde pueden haber problemas que necesiten ser tenidos en cuenta.
Y tal como barómetro puede producir lecturas erróneas cuando está dañada o defectuosa.
La base de la autoestima
La gran pregunta es: el huevo o la gallina?. Es la autoestima el resultado de la calidad de vida de una persona?. O es la sólida o deficiente autoestima la causa de una existencia plena o insatisfactoria?
Hemos visto que la autoestima es el resulado de dos cosas: los logros en el mundo real y un Evaluador Interno justo. Afortunadamente el “éxito” abarca una amplia gama de logros grandes y pequeños.
La autoestima se basa mayormente en cosas que se hallan bajo el control del individuo, pero en otros depende en un gran porcentaje del azar. Puede basarse en virtudes tales como el esfuerzo y sacrificio, tanto como en superficialidades como la apariencia y las posesiones personales.
Dado que es multifacética puede cambiar de tiempo en tiempo en una misma persona, mientras que en otras puede permanecer invariable en casi todas sus áreas.
Al pensar en la propia autoestima uno hace como una rápida suma de las diferentes áreas, para llegar a una conclusión. En algunas personas cuya conclusión puede ser pobre o insuficiente, puede deberse a que se priorizan las áreas problemáticas y no las satisfactorias.
Es una forma de auto-prejuicio y mucho depende de que el Evaluador Interno sepa apreciar los propios logros.
Mas precisiones
Antes de decir que alguien tiene problemas con su autoestima es necesario hacer un “diagnóstico” mas preciso de cuáles son las áreas problemáticas. Hay tres cosas básicas que pueden generar dudas en un individuo.
1. Percepciones correctas de debilidad.
2. Percepciones imprecisas de debilidad (auto-prejuicio).
3. Autoestima global negativa (auto-condena).
Es preciso tener presente que la autoestima de un chico se debilita cuando percibe que tiene algún tipo de problema.
Por otra parte, puede ocurrir que algo exagere un punto débil o que vea una debilidad donde no la hay y también la autoestima puede ser casi inexistente para alguien que tenga un nivel de exigencia exagerado y se auto-condene de forma cruel y permanente.
Percibiendo la verdadera debilidad
El primer problema de autoestima en un chico, es cuando comienza a percibir sus verdaderos puntos débiles. Nota que tiene ciertos impedimentos para cumplir satisfactoriamente con algunas demandas acordes a su edad. Comprueba que es constantemente criticado por sus padres, lento para completar tareas o temeroso y poco decidido a la hora de emprender cosas nuevas. En este caso el problema es que el Evaluador Interno está señalando una falencia real.
Si el chico considera que su problema es modificable esta evaluación negativa va a motivarlo lo suficientemente para hacer lo posible para mejorar.
Pero si el chico cree que tiene pocas probabilidades, ni siquiera haria el intento.
Dificultades interpersonales
Según investigaciones sobre este tema un 50% de los chicos son bien aceptados por los otros. Estos chicos se manejan bien para relacionarse y mantener un buen vínculo con los demás y no necesitan mucha supervisión de parte de sus padres. Son extrovertidos, alegres y serviciales y muy bien aceptados por sus pares. Otro 30% son subestimados y se manifiestan tímidos y retraídos. Suelen ser ansiosos e inseguros y su humor suele ser cambiante y a veces negativo. Son chicos que no sobresalen del resto. Les cuesta tener amigos.
Y por último hay un 10% de chicos que resultan ser rechazados. Son impacientes y suelen ganarse una mala reputación, tanto en la escuela como entre sus amigos.
Suelen ser desafiantes y agresivos, lo que los lleva a un círculo progresivo de agresión/rechazo. Sin embargo, si uno interroga a un chico de este grupo encontrará que tienen una percepción distorsionada de sí mismos y tienen una autoestima positiva y satisfactoria. Niegan tener problemas con los demás.
No se ha determinado si esto se debe a que son negadores o bien si son incapaces de evaluar sus experiencias.
Hay otro 10% de chicos que no encajan claramente en ninguna de estas tres categorías.
Problemas académicos
El tema del rendimiento escolar es como “el indicador” de sus habilidades. Es la referencia o la “medida” mas ajustada de sus capacidades. Sus logros en las distintas áreas está monitoreado por los profesores, de acuerdo a standards fijos para su edad. Todo esto se traduce en “mayor presión”.
No debemos olvidar que la escuela es “un trabajo de tiempo completo” para ellos y cuando surgen dificultades, éstas son una fuente de distress (o stress negativo) para nuestros chicos. Los terapeutas comprueban en sus consultorios que hay chicos que padecen algo así como “depresión escolar”. Esto se evidencia en época de vacaciones donde su conducta y humor mejoran ostensiblemente.
Se ha comprobado que alreededor de los 8 años, ya se ha establecido una estima académica considerable. Para esta época ya perciben cómo les va a ir en los años siguientes de escolaridad.
Hay una ecuación referente al monto de esfuerzo y habilidades volcados al trabajo escolar:
Habilidad + Esfuerzo > Rendimiento escolar.
El rendimiento escolar ayuda a determinar la auto-estima escolar:
Rendimiento Escolar > Autoestima Escolar
Hay un dato curioso: los asiáticos (chicos-padres y maestros) tienden a creer en el poder del esfuerzo. Aunque esto no es así, ellos están convencidos de esto. Y esta convicción puede ser la razón por la cual los chicos asiáticos tienen un mejor rendimiento escolar que los norteamericanos, para quienes el éxito escolar se debe mas a habilidad intelectual que a esfuerzo.
Las investigaciones muestran que esta creencia, tiende a producir menor esfuerzo y mas frustración. Sería: “si mi fracaso se debe a una condición natural de mi intelecto, no lo puedo cambiar, para qué esforzarme?” Aparentemente los americanos subestiman la incidencia del esfuerzo y los asiáticos subestiman la contribución de la aptitud.
Entre los causantes problemas que disminuyen las habilidades y la voluntad de esfuerzo se encuentran las dificultades de aprendizaje, el bajo nivel de inteligencia, el Deficit Atencional y los problemas emocionales como ansiedad y depresión.
Los chicos desconocen la causa pero saben muy bien cuando no pueden igualarse al rendimiento de sus compañeros.
Cuestión de carácter
Una de las definiciones de carácter sería: “la habilidad para hacer algo que uno no tiene ganas de hacer”, o bien: “la habilidad para reprimir, hacer algo que uno tiene ganas de hacer”. El carácter involucra esfuerzo y auto-control. El esfuerzo puede ser físico o mental. Los factores que dificultan el desarrollo del carácter incluyen: el temperamento innato, la falta de disciplina y de modelos parentales. Los chicos de temperamento difícil también suelen tener problemas de perseverancia, esfuerzo y auto-conciencia. Las tendencias negativas son exacerbadas por los excesos de permisividad y ausencia de límites.
Hay una indudable conexión entre carácter y autoestima, pero esta conexión es débil, errática y hasta ilógica. Hay personas que no son conscientes de su mal carácter y sus debilidades, así como hay otras que no le dan valor a su propio esfuerzo y auto-control. Sería muy útil que algunos padres y maestros alentaran positivamente a los chicos cuando hacen las cosas bien. Es una manera de enseñarles a apreciar sus esfuerzos.
Percepciones distorsionadas
Es bastante frecuente que la percepción de sí mismo no sea la real. Hay chicos que ven problemas donde no existen, especialmente en algunas áreas. Otros son muy extremistas y exageran tanto sus logros como sus fallas, especialmente si son ansiosos, o si están rodeados por personas significativas que evalúan de manera extremista o exagerada.
Debemos prestar mucha atención a la manera que evaluamos a nuestros hijos y sobretodo estar atentos a los mensajes que les damos. Los mensajes de padres y maestros dejan una marca muy importante en los chicos y son los formadores de autoestima.
Debemos tener en cuenta que el Evaluador Interno de los chicos, es especialmente impactado por 3 elementos:
- Gente significativa
- Repetición
- Emoción intensa
Cuando un mensaje le llega al chico de boca de alguien muy significativo, en forma reiterada y con un monto de emoción, deja huellas inborrables. También debemos prestar atención al tipo de mensaje que el chico recibe habitualmente de nosotros: a veces solo emitimos mensajes correctivos o críticos, pero no hacemos comentarios alentadores y positivos. Damos por sentado que hay ciertas cosas que deben ser hechas naturalmente bien sin esperar nada a cambio. Cuando algo fue hecho como se debe, no estaría de mas hacer un comentario positivo.
Recordemos que el prejuicio interno puede en algunas ocasiones frustrar, pero en muchos otros momentos puede ser el impulsor del esfuerzo para mejorar algo que no nos satisface.
Auto-condena generalizada
Para los chicos con problemas emocionales o que fueron abusados física o psicológicamente, el maltrato es “justificable” dado que “ellos son malos”. Así es como lo sienten. No importa cuánto se esfuercen, no se sienten habilitados para sentirse bien con ellos mismos.
En algunos casos en que su baja autoestima se convierte en algo muy doloroso, solo la asistencia a grupos terapéuticos o terapia individual, puede ayudarlos.
Algunas ideas básicas acerca de la Paternidad
-Propiciar el desarrollo de un auto-concepto positivo en el chico.
-Considerar el impacto que tiene la relación con los padres, en la progresiva construcción de su auto-respeto y los valores.
-Estar alertas acerca de los cambios en cada revolución de autoestima.
-Tener autocontrol para poder manejar sus propios sentimientos especialmente el enojo y la ansiedad, que pueden convertirse en una amenaza para la objetividad del evaluador interno del chico.
Misión de los padres
Esto es extractado de un trabajo de Coopersmith and Baumrind:
Mis hijos no me lo pidieron, pero yo elegí traerlos al mundo. Los introduje en un mundo que tiene mucho de aventura y alegría, pero también de lucha. Mi tarea es prepararlos para eso y disfrutarlos mientras estén conmigo.
Sin embargo sus vidas necesitarán ser vividas también con otros; trabajar de alguna manera, cuidar del único cuerpo con que cuentan y mantener un considerable autoncontrol. Haré lo mejor que pueda para ofrecerles lo siguiente: me comprometo a darles todo lo que necesiten para independizarse y también me comprometo a dejarlos partir exitosamente de mi lado.
Estaré siempre pendiente de su bienestar, pero no aceptaré todo lo que hagan. Mi misión es proveerles todo lo básico (casa-comida-ropa-abrigo) como así también enseñarles a vivir. Les enseñaré reglas y valores y espero que los honren. También les daré la libertad de explorar sus propios intereses e ideas dentro de los límites que la vida y la sociedad imponen. Trataré de convertirme en un padre experto. No puedo instruirlos a menos que confíe en mí mismo como guía. Mi tarea no será simple, ni desde el punto de vista intelectual ni emocional. Será complejo y me producirá a menudo tensión emocional. Trataré de considerarlo parte de la tarea. En ciertos momentos requerirá que ejerza una firme disciplina y en otros que brinde afecto y calidez.
No puedo hacerlo todo por mis hijos, no podría aunque lo intentara. No podré evitarles la mayor parte de sus sufrimientos y obligaciones. En ocasiones, en realidad tendré que ser quien les despierte su frustración y sus lágrimas. Me doy cuenta de que su autoestima surgirá, en parte, de cómo los acepto y del trato que les doy hoy, pero más adelante, cuando yo sea menos importante para ellos, provendrá de su capacidad de vivir sus vidas satisfactoriamente.
Quiero que mis hijos sean exitosos y capaces de juzgarse a sí mismos con equidad. Quiero que su juez interno sea justo y razonable. Quiero que los estimule, pero que sea compasivo con sus errores. No deben ser los mejores en todo lo que hagan, pero tratar de hacerlo bien.
Hay mucho trabajo por hacer en cada camino de la vida, pero quiero que en algunos momentos mis hijos no se juzgaran ni bien ni mal, sino que fueran capaces de jugar (como niños primero y luego como adultos) y que por momentos disfrutaran del solo hecho de estar vivos. Quiero que comprueben que hay cosas mas importantes que la autoestima en la vida, aunque ésta sirva bastante.
Constantemente intentaré que mis hijos sustituyan mi aceptación y amor incondicional por un mundo donde el amor tiene condiciones y la competitividad es necesaria. Mi tarea consiste en prepararlos para enfrentar estos cambios en sus vidas.
La relación Padre-Madre/Hijo
Esta relación es fundante para las futuras relaciones de un chico. De algún modo diciéndole lo que puede esperar de otro ser humano y enseñándole a comportarse en una buena relación.
Luego otra importante influencia paterna aparece en escena: el modelado de los hijos: Ha habido mucha controversia acerca del concepto de “aceptación incondicional”. Una postura sostiene que el niño necesita ser aceptado no importa lo que haga, pero esto no tiene mucho sentido. Parte del trabajo de un padre es enseñarle a su hijo que los límites y las reglas existan y serán mantenidos e intensificados.
Los chicos necesitan la protección y aceptación de sus padres, pero de ningún modo eso significa que pueden hacer todo lo que quieren. Deben percibir sí, su bienestar es uno de los principales objetivos de sus padres. Esto es amor. Pero el amor no lo es todo. También deben sentir que son aceptados y bien vistos por sus padres. Es muy importante sentir que uno gusta a los demás, caer bien. Un padre que disfruta de su hija y comparte momentos con ella, le está comunicando muchas cosas: “Sos divertida” “Sos divina” “Sos valiosa” “Me gusta estar con vos”. Estos mensajes son poderosos constructores de autoestima. Sin este tipo de comunicación es difícil construir una sólida autoestima.
Muchos padres que adoran a sus hijos, pero que hacen tanto hincapié en que no les falte nada (para ello se la pasan trabajando y no están nunca), lo poco que comparten con sus hijos, lo hacen con tal nivel de exigencia, que terminan resintiendo la relación. Este esfuerzo desplazado hacia lo material y enfocado en la perfección, resquebraja la autoestima de todos.
Por otro lado, los padres que establecen una disciplina razonable y consistente y que son, a la vez, compinches y firmes, contenedores y estables, tienen mejores probabilidades de inocular la seguridad y confianza en sí mismos que todos deseamos para nuestros hijos.
Entendiendo la autoestima
Es bueno saber cómo opera en nuestros chicos para poder ponernos en su lugar.
En ocasiones, con la mejor intención tratamos de alentar a nuestro hijo, después de sufrir algún tipo de derrota, pero de pronto ellos preferirían una mirada, o un silencio significativo, y ser dejado solo por un rato, hasta calmarse y recobrar el equilibrio. Seguramente esto, por sí solo, lo motivará a esforzarse mas la próxima vez, mucho mas que palabras inadecuadas.
Entendiendo como actúa la autoestima en los chicos, nos permite tener expectativas mas realistas acerca de su comportamiento. Otro ejemplo es cuando están muy enfrascados en una actividad que les gusta mucho: cuesta mucho que se despeguen de algo que les resulta muy gratificante. Lo mejor es anunciarles con tiempo si es necesario que interrumpan.
A veces agravamos algún episodio desagradable que los aflije por el solo hecho de insistir sobre el tema, cuando probablemente sería olvidado en un rato.
Debemos considerarlo desde la perspectiva del chico:
1. La autoestima (probarse y crecer) es un trabajo de tiempo completo. Significa alegría, pero también presión.
2. Implica varias tareas: llevarse bien con los demás, rendir en la escuela, tener habilidades, esforzarse y portarse bien. Es complejo.
3. La mayor parte del trabajo la hacen sin ayuda de sus padres, aunque ayudarán cuando puedan.
4. Autoestima se relaciona con la manera en que es evaluado por el entorno y por sí mismo.
5. Su Evaluador Interno es de doble filo: por un lado lo motiva, pero por otro, a veces exagera la satisfacción y la incomodidad.
El auto-control de los padres
Ya vimos que el Evaluador Interno es impactado por tres cosas:
Alguien significativo – repetición – emociones fuertes
Los padres somos personas significativas para nuestro hijos, por lo tanto, lo que repetimos y la emoción que transmitimos son muy importantes. Debemos ser cuidadosos: no minimizar ni exagerar. Si exageramos nuestros cumplidos corremos el riesgo de perder credibilidad, ya que ya a los 8 años, son capaces de distinguir el halago merecido de la alabanza hueca.
Por el contrario, cuando h